“El espacio y el Estado”: Henri Lefebvre

A las puertas de cumplir medio siglo de la publicación de la obra El Derecho a la ciudad (1968) de Henri Lefebvre, es nuestra intención compartida junto a los compañeros de Marxismo Crítico, poner a la luz en español la ‘producción teórica’ del francés como un proyecto total de vida. Por ello, ponemos a disposición una nueva traducción inédita. Esta vez, de un capítulo entero denominado El espacio y el Estado dentro de su vigorosa obra (aunque menos revisada) de finales de los 70s. Su pertinencia en el campo de los estudios críticos del marxismo, de la teoría política del espacio social y del Estado, le otorga a las ideas de Lefebvre un registro de actualidad; y nos obliga a trasladar las contradicciones del espacio capitalista a nuestro convulsionado tiempo social, con el objetivo de concretar el contraproyecto global.

“Qué buen negocio, el espacio! El que se vende y se compra. El que amplía el mundo de la mercancía. Y al mismo tiempo, permite controlar las fuerzas sociales que podrían oponerse al poder político establecido. Así se inaugura el modo de producción estatal…” (Lefebvre, 1978).

A las puertas de cumplir medio siglo de la publicación de la obra El Derecho a la ciudad (1968) de Henri Lefebvre, es nuestra intención compartida, poner a la luz en español la ‘producción teórica’ del francés como un proyecto total de vida. Por ello, ponemos a disposición una nueva traducción inédita. Esta vez, de un capítulo entero denominado El espacio y el Estado dentro de su vigorosa obra (aunque menos revisada) de finales de los 70s. Su pertinencia en el campo de los estudios críticos del marxismo, de la teoría política del espacio social y del Estado, le otorga a las ideas de Lefebvre un registro de actualidad; y nos obliga a trasladar las contradicciones del espacio capitalista a nuestro convulsionado tiempo social, con el objetivo de concretar el contraproyecto global.

El secreto del Estado: su espacio

En la segunda mitad de la década de 1970, Henri Lefebvre emprende…

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Plusvalía y rentabilidad del suelo: dos caras de la misma acumulación

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El colosal proyecto del Real State en Ecuador en una entrevista escueta[1]

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El sector inmobiliario vuelve a estar de moda[2], según el ‘experto’ Sergio R. Torassa (Profesor de Real Estate en la IDE Business School[3]), quien escribe para la revista Clave sobre la situación del sector inmobiliario en EE.UU y Ecuador. El ‘científico’ llega con buenas noticias para el sector, éste que provocó la primera crisis financiera del siglo XXI, de cuyos efectos, más de media Europa y Estados Unidos, pasada una década, aún no logran recuperarse; efectos que sumados a otros fenómenos globales, en su conjunto, han desvelado la catástrofe del proyecto neoliberal. Esta misma revista –especializada en bienes raíces– ha publicado estos días una entrevista titulada “La nefasta Ley de Plusvalía”, en ella se expresan los criterios del empresario Henry Yandún, invitado como un amigo de la revista, sin mencionar, por supuesto, su itinerario como ex-presidente de la Cámara de la Construcción, como industrial del acero y de la metal-mecánica, o como gerente de varias empresas, incluida la presidencia de una empresa denominada “Magic Properties Inc.” con registro en Panamá y en estado de operación desconocido.

Para poner en perspectiva la filosofía de la revista, basta con citar las primeras líneas en su presentación como empresa y medio digital (www.clave.com.ec): Somos un medio de comunicación que nace exclusivamente para motivar la compra de BIENES RAICES. Sacamos a la luz la necesidad de cambio de vivienda de acuerdo a cada estilo de vida utilizando estrategias de comunicación subliminales pero fuertes y dirigidas, para generar el estímulo que concluye con la compra de un bien[4]

A continuación hemos seguido las declaraciones de Caridad Vela (revista), y las de Yandún (entrevistado), a las cuales, trasponemos varios comentarios –parodiando el formato de la publicación– para desenmascarar las ideas, tanto del medio como del empresario inversor.

(revista) …El tiempo ha dado la razón a la ‘sociedad civil’[5]. Las cifras así lo ratifican. El día que la ley entró en vigencia se detuvo vertiginosamente la actividad inmobiliaria, se cerraron fuentes de empleo, se paralizó la industria de materiales de construcción y la economía del país sintió el efecto…

Primero, el marco del caos, aunque con una economía en proceso de recuperación. Ya sabemos que estamos creciendo, y con la Ley intacta.

(revista) …ha pasado el tiempo y Ecuador tiene hoy un nuevo mandante que ha iniciado su gobierno dando muestras de apertura, de afinidad con los procesos de diálogo, de afán de cambio en fondo y en forma, y la ‘sociedad civil’ tiene fe en que esta estrategia dará resultados en el corto plazo.

Una palmadita en el hombro al presidente Moreno y ‘su equipo’ en nombre de la ‘sociedad civil’, vamos adelante con las palabras de Yandún.

La condición del diálogo:

(Yandún) …Esta ley debe ser derogada, y si eso no se logra, debe ser reformada en casi la totalidad de su contenido.

La confusión original:

(Yandún) …La definición universal dice que plusvalía es la ganancia que logra un bien con el paso del tiempo gracias a factores externos, pero esta ley obliga al constructor a pagar impuestos por la ganancia que obtiene al hacer su trabajo. Eso es rentabilidad, es lo que toda actividad económica legítimamente persigue, no es plusvalía.

Intentaremos hacer una aclaración universal:

  1. La plusvalía del suelo y de bienes inmuebles si bien responde a externalidades, el mercado inmobiliario se encarga de fijar los precios para extraer plusvalías con base en esos factores externos, procurando que (dicha plusvalía) alcance para todos y se mantenga constante (previsiblemente en alza) con la acción de los agentes: promotores, inversores, gobiernos, bancos, etc., especialmente, a través de la urbanización.
  2. La rentabilidad en el sector inmobiliario es la proyección en el tiempo de la ganancia luego de realizar una inversión, a saber, la especulación con el espacio (suelo e inmuebles).
  3. La Ley impone un impuesto que regula la acumulación de los agentes por extracción de dichas plusvalías y a su vez por la especulación sobre la proyección de rentabilidades.
  4. El constructor, los obreros y cualquier otro trabajo indirecto obtienen ganancias fruto del esfuerzo de su trabajo. El ‘inversor’ o capitalista inmobiliario, que en muchos de los casos, también es el constructor, o el promotor, etc., percibe ganancias fruto del plustrabajo de otros. Pero también percibe ganancias de la rentabilidad inherente al capital ficticio realizado por el mercado inmobiliario en el tiempo, (a costa de cualquier cosa, que más da), no se trata de que sean legítimas o ilegítimas, sino de que sean redistribuidas por medio de impuestos en una sociedad profundamente inequitativa.
  5. La rentabilidad depende directamente de la plusvalía, pero no sólo de ella.
  6. Meter al mercado inmobiliario, mejor dicho, al negocio del suelo y del ladrillo en el mismo costal de todas las actividades económicas no es accidental, cumple una función, hacernos creer que lo que se vende y se compra son autos, cocinas o móviles, y no un recurso natural, un don de la naturaleza o un regalo del planeta, como la luz, la tierra, es decir, el espacio, el aire o el agua que necesitamos para vivir y son parte de nuestra génesis.

(Yandún)El error cometido es tan grande que esta ley hace lo que ninguna otra: al mismo tiempo impacta en la oferta, en la demanda y en la recaudación de impuestos. Se ha encargado de provocar un total y absoluto desincentivo al constructor privado, y por ende, ha paralizado todas las actividades económicas relacionadas con la construcción

El efecto esperado: El sector desacelera pero no se detiene. ¿Quién lo frena? Los especuladores. ¿Que se consigue? Que se invierta en ladrillo con responsabilidad. A los que sabemos que les da igual y mienten, los sacamos a la luz.

Del neoliberalismo salvaje y la ideología de la burbuja inmobiliaria:

(Yandún)Para el constructor inmobiliario su actividad dejó de ser atractiva, y para el interesado en comprar vivienda este impuesto es absolutamente nefasto porque impide su progreso (…) Antes se acostumbraba comprar vivienda con la ilusión de venderla más adelante, para tener una ganancia que permita al individuo invertir en otra mejor, pero ahora esa ilusión desaparece

El chantaje del empleo, ¿entendemos los problemas de la economía del ladrillo en el desarrollo?

(Yandún)No se entendió que al afectar al empresario, al imponerle desmesurados impuestos nuevos, dejaron sin empleo a mucha gente.

La contradicción y condición finales: no casas, sino hogares, y con una última condición: ¡lo urbanizamos todo!

(Yandún)apoyamos la gestión. Es importante destacar que no se trata de construir casas sino hogares, debe hacerse urbanismo para evitar el caos, deben industrializarse los procesos constructivos para lograr los objetivos, pero sobre todo, debe invitarse a los mejores constructores del país a participar

[1] Entrevista completa: https://www.clave.com.ec/2017/09/01/henry-yandun-la-nefasta-ley-de-plusvalia/

[2] Para ampliar nota: https://www.clave.com.ec/2017/09/01/sergio-r-torassa-el-sector-inmobiliario-vuelve-a-estar-de-moda/

[3] Escuela de formación empresarial y de negocios, nacida en Ecuador en 1993, afianzada en los valores del Opus Dei. Para ampliar información: http://www.ide.edu.ec/

[4] Para ampliar información: https://www.clave.com.ec/quienes-somos/

[5] Como de costumbre, para conseguir un peso político concreto en la agenda pública se manosean con antojo las necesidades y la opinión de la tan cacareada sociedad civil. Sujeto ‘simpático’, lógico y abstracto, instrumento de manipulación.

Hacia una política del espacio social en la revolución ecuatoriana del siglo XXI

JIMENEZ PACHECO, Pedro. Calle de Barcelona en la Fiesta de Sant Joan. (Marzo, 23, 2017)

La calle como espacio del goce: Calle de barrio durante el día de la Verbena de San Juan. Barcelona, España. Pedro Jiménez, 2017.

Para hacer una revolución urbana verdadera que contribuya en la transformación de la sociedad y de la vida, no bastará solo con dignificarla sino habrá que conducirla en otro sentido, cambiándola. Siguiendo la teoría y ‘tradición’ lefebvriana, el desafío de esta era nos obliga a pensar otra sociedad en otro espacio; a intentar traspasar unos límites históricamente instrumentalizados por la codicia de supervivencia del capitalismo. En la actualidad, estos límites están situados en la reproducción de las relaciones de producción neoliberales (relaciones sociales que van más allá de la crisis del proyecto neoliberal tal como lo percibimos). En efecto, si Ecuador quiere forjar la transformación y sumar en esta lucha civilizatoria, requiere otro marco político del espacio. No será suficiente la proclamación del derecho a la ciudad o de un hábitat seguro y saludable. Tampoco es suficiente la voluntad de solucionar el ‘problema’ del déficit cuantitativo de vivienda (así lo hagamos), u otras propuestas como incentivar la recuperación estatal de suelo público, o promover el comunitarismo pero en nuevos guetos. En primer orden, es fundamental ponernos de acuerdo sobre la necesidad de erigir un bloque de políticas del espacio social con dos objetivos principales: 1. Frenar hasta revertir el desarrollo geográfico desigual realmente existente. 2. Reemplazar las relaciones de propiedad por las nuevas relaciones de apropiación, uso y goce del espacio/en el espacio. Tales objetivos nos obligan a definir una primera etapa con segmentos específicos y otros concurrentes destinados tanto a la producción del nuevo espacio social, como a la evolución del espacio social producido. No obstante, dicha etapa preparará el siguiente momento autogestionario.

En segundo orden, partimos de varias consideraciones esenciales: a) Que el espacio es un producto social, por tanto político y estratégico. b) Que tanto el espacio social de nuestras ciudades como el territorio nacional se constituyeron en su génesis colonial y se han desarrollado históricamente en la forma estructurante centro-periferia, desatando su realidad actual: fragmentado, homogeneizado y jerarquizado. c) Que el gobierno nacional durante los últimos años, en su afán por transformar el Estado, se ha preocupado por crear 8 centros adicionales (coincidentes con las zonas de planificación y gestión desconcentradas) en proceso de formación: Guayaquil, Cuenca, Loja, Ibarra, Tena, Ambato, Montecristi y Milagro. d) Que las fórmulas actuales de distribución de las rentas a municipios también han intensificado la desigualdad en los territorios. e) Que el Estado se ha dotado de instrumentos e instancias útiles, desde la misma Constitución (2008), los Planes nacionales de desarrollo, el Código (COOTAD), la Ley del Suelo, las nuevas Consejería de Hábitat y Superintendencia de control de uso del suelo, las subsecretarías de planificación zonal, la Ley de regulación de plusvalías, el programa de economía social y solidaria, etc. f) Que la escala de las políticas en los niveles provincial, municipal y parroquial, sostienen y reproducen las relaciones clientelares en detrimento de un desarrollo equilibrado. g) Que la voluntad de transformar el Estado es sólo un medio para conseguir transformar la sociedad como tal. h) Que ‘mejorar’ la vida de los pobres o dignificarla, no implica su transformación accidental en la dirección deseada. Si al hacerlo, el Estado condena a las clases populares a un futuro segregado y rentista, a saber insostenible para las siguientes generaciones, habrá fracasado en su intento revolucionario.

A partir de este examen general, se plantean un conjunto de recomendaciones, capaces de penetrar –desde arriba y abajo– varias capas institucionales, para su reflexión, y fundamental debate en el diseño e implementación de una política radical del espacio social en Ecuador. Valga advertir que estas recomendaciones sólo alcanzan una propiedad doble de transversalidad-multiescalar. Superando su inusitado encadenamiento, no responden a ninguna lógica especializadora más que a una ciencia del uso del espacio al servicio de lo posible.

Empezamos por la exigencia de suplantar la ambigüedad del principio reformador recogido en la función social del suelo, por lo revolucionario de avanzar hacia la restauración del predominio del uso de la tierra. En el caso ecuatoriano, a pesar de haber transcurrido 10 años del gobierno de la revolución ciudadana, no se puede descartar, incluso radicalizando los procesos, que la concreción de una transformación media pueda tomar una década más. En medio de esta incertidumbre, creemos que el Estado debe acompañar necesariamente durante la primera etapa (aprendiendo con la gente) la cogestión del suelo y de los recursos naturales, esto es hacer pedagogía social. Además, tiene la responsabilidad de promover la asociación y la organización, preparando las condiciones para la autogestión por parte de la comunidad. En términos amplios la autogestión no será únicamente de la propiedad, la construcción u otros recursos, sino de la reproducción y la vida colectiva en si misma.

Parte de la tarea ejecutiva y legislativa, al abrir la llave de la inversión, es que los presupuestos públicos nacionales y municipales prioricen el contraflujo periferia-centro, sobre todo en el espacio social producido. Atendiendo en todo momento a las periferias de los nuevos centros nacionales y a las periferias de los distritos que actuarán como nuevos centros dentro de las ciudades. Del mismo modo, la fórmula de distribución de la renta, del Estado central a los municipios, debe incluir un factor de desigualdad territorial o en su defecto una variable de justicia espacial, para que exista auténtica (re)distribución.

En otro aspecto fundamental, creemos que bien el Código y/o la Ley deben incorporar con más firmeza desincentivos a la parcelación (lotización), es decir, a la fragmentación generalizada del suelo. En esa dirección, tomando en cuenta el efecto de justicia(1) en el acceso a la vivienda creado por la Ley de Plusvalía, es necesario perfeccionarla para corregir la posibilidad de acumulación por especulación en urbanización y en vivienda a través de lobbies nacionales o transnacionales entre actores privados (inversionistas) y públicos (funcionarios).

Para avanzar hacia una descentralización real, radical en Ecuador hay que definir un nuevo marco de re-escalamiento de la política. Empezar por poner atención en la redistribución de poder, no únicamente de la responsabilidad competencial con recursos financieros, siendo esta la fórmula perfecta del clientelismo estructurado sobre la base electoral de una endeble democracia representativa(2). Para esto hay que revisar con detalle los mecanismos de contención del poder y los dispositivos centralizadores tanto en lo orgánico y legislativo, como en lo presupuestario. Además, dicho re-escalamiento se comprende a partir de un nuevo espacio social hipercomplejo, multi-escalar, con una multiplicidad de capas, y que no se delimita en la escala administrativa y política fijada, menos en la planificación tradicional; sino que se entrecruza o yuxtapone en todos los casos. De ahí la importancia de propuestas como la mancomunidad, pero también de la idea de ciudad como un terreno de mediación inter-escalar y no otro centro urbano de acumulación de capital, poder y violencia. En esta dirección, es necesario el reemplazo progresivo de las escalas administrativas o tratos barrio-parroquia, parroquia-ciudad y parroquia-provincia, por las políticas de escala: barrio-distrito, distrito-ciudad, y ciudad-mancomunidad o zona.

La posibilidad de transformación de las relaciones en el espacio social producido es más difusa, sin embargo, entre reguladores y controladores del uso del suelo, nunca sin los vecinos –aún, si son pocos los que quedan– deberán impulsar la des-programación de los espacios de consumo: a) regulando los flujos de inversión urbana salvaje; b) promoviendo el consumo de proximidad en los intersticios entre lo público y lo privado; c) rehabitando mucho del espacio cedido al comercio, subordinándolo al habitar –sin que una actividad desaloje a la otra– y; d) posibilitando la realización del goce principalmente en las calles, los espacios de representación y el espacio privado. Parte de una estrategia para rehabitar los antiguos centros, afectados principalmente por el efecto de implosión-explosión, es buscar acuerdos con los programas públicos de vivienda; con la finalidad revolucionaria de monumentalizar socialmente aquellos espacios de representación. Llenarlos de apropiación vecinal, ¡no de industria turística!

Siempre defenderemos un plan de producción del habitar en comunidad, y no del hábitat como una función asignable del urbanismo moderno altamente recomendada por agencias supranacionales. El Plan que impulsa el gobierno debe buscar una densificación relativa que combata el modelo de dispersión de la urbanización privada. Es posible plantear –en esta etapa– la convivencia de más de una clase social (evitando la conformación de guetos) con el objeto de establecer nuevas comunidades urbanas hechas por y a pesar de sus diferencias. Es indispensable favorecer la diversificación de la oferta de vivienda en régimen de propiedad colectiva, cooperativa, comunal, etc. No olvidar la promoción de la vivienda en alquiler social. Apuntalamos la importancia de reducir sustancialmente el fomento público de la propiedad privada y la ampliación progresiva del suelo público, pero con la perspectiva de que en la segunda etapa (a mediano plazo) pase a ser gestionado por la propia comunidad.

título de propidad monte sinai

¿Quién financia el programa? Si lo hace el Estado, sector privado, bancos, o entidades internacionales, o quien fuere, deberá hacerlo bajo un principio de inversión social. Sobre la base del funcionamiento de éstos planteamientos. ¿Quién contrata? Una comisión tecno-política transdisciplinar para el habitar en comunidad. ¿Quién programa y diseña el espacio? Universidades, colectivos y usuarios. ¿Quién construye el espacio? En la primera etapa, el sector privado junto a diseñadores y usuarios, siempre, bajo los fundamentos que se discuten en estas recomendaciones.

En tercer orden, pero no menos importante en apego a los objetivos principales, planteamos la des-homogeneización del espacio urbano-arquitectónico, primero del espacio institucional estandarizado y atravesado por modelos de planificación de predominio economicista y luego de los espacios de ‘creación’ arquitectónica, en ambos casos sometidos al orden funcionalista, estructuralista o formalista en alabanza a la dictadura del ojo, que buscan dominar en todos los casos al espacio y tiempo vividos (siempre sin conseguirlo). Así, la infraestructura institucional debe dar el salto de lo ‘socialmente necesario’ a lo socialmente producido, sin que lo primero sea descuidado. En el mismo sentido, la creación arquitectónica debe volver a reflexionar los códigos en las escuelas y aprender a imaginar-crear con el que habita (a partir de su cuerpo y sus deseos), en un ejercicio de transdisciplinariedad continua con las ciencias sociales y la realidad humana. El desarrollo y aplicación de los conceptos permitirán expresar una arquitectura y un urbanismo diferenciales, orientadores en el proceso de diseño del espacio para estimular la producción de las diferencias máximas y no la inducción de diferencias mínimas. Esta profundización conceptual prioriza la superación de las contradicciones fundamentales para cada caso, de la mano de un estudio de los espacios capaces de preparar y guiar la realización del goce. No olvidemos que los lugares no tienen manera de dar a los seres lo que sólo puede venir de ellos mismos, ‘la vitalidad conocida como deseo’. De igual forma, recordamos que un sitio del goce, asume la presencia de cuerpos, los hace disponibles por desprendimiento de cualquier obstáculo que lo impida.

Esta estrategia debe tener siempre presente algunas de las palabras aleccionadoras en la teoría de Lefebvre (1973) para el arquitecto, tanto en el momento del espacio-análisis, como en el momento de la imaginación y la creación de nuevos espacios: el arquitecto valorará lo multifuncional y lo transfuncional en lugar de lo simplemente funcional. Dejará de fetichizar (separadamente) la forma, la función, y la estructura como los significados del espacio. En lugar de la idea formal o más bien formalista de la perfección, el arquitecto la sustituirá por la idea de la perfección incompleta (la cual se persigue, se busca en la práctica), o, en todo caso la del estado incompleto perfecto, la cual descubre un momento en la vida (expectativa, presentimiento, nostalgia), proporcionándole una expresión mientras hace de ese momento un principio para la construcción de ambientes favorables para el urbanismo diferencial. “No es a través de la forma sino del contenido… que el arquitecto puede influir en la práctica social”

(1) Al no existir aún una valoración cuantificada de los beneficios, se observa de manera empírica la reducción de un 20-25 % en los costos del alquiler en el área metropolitana de Quito, a través de los medios de comunicación y la información disponible en asociaciones inmobiliarias y plataformas virtuales de alquiler.

(2) La democracia representativa y sus espacios instrumentales en la ciudad como dispositivos de re-producción de las relaciones de producción neoliberal, el caso de Concejos cantonales y Juntas parroquiales. El manejo de espacios de poder político bajo el sistema clientelar reproduce las relaciones de dominación (cooptación, explotación) y de dependencia (política económica institucional). La principal consecuencia, a raíz de la atención diferida de las demandas y la ‘sacrificada’ inclusión en los presupuestos, es el cobro del favor político, por intermedio de dirigentes barriales u otros órganos subalternos propios del sistema (por ejemplo: el trato Prefecto-Presidente de Junta) lo que permite la cooptación de la organización, de su movimiento, su pulsión colectiva o comunitaria. En el caso de los concejales, como se devela en el MDMQ, la repartición inorgánica y administrativamente conflictiva de espacios de poder, garantiza la fuerza estructural en la institución para imponer la agenda partidista y la distribución territorial de las cargas de cooptación y explotación. Todo esto en nombre de la democracia.

“El espacio: producto social y valor de uso”: Henri Lefebvre

En colaboración con la plataforma Marxismo Crítico que ha tenido a bien publicar esta traducción inédita al español de una conferencia de Henri Lefebvre con una pequeña introducción de mi parte, en aporte a la difusión abierta del conocimiento de la teoría crítica en general y al estudio de la teoría radical del espacio social en particular. Este esfuerzo se materializa en una pieza de gran concreción política en la teoría espacial de Henri Lefebvre, prácticamente desconocida en Hispanoamérica. Trabajamos para actualizar a Lefebvre y que ¡trascienda a la acción!

Introducción: Henri Lefebvre: un ‘programa común’ hacia un espacio socialista, por Pedro Jiménez Pacheco

En Francia entre los años 1972 y 1977, los partidos de la izquierda institucional (Partido Comunista Francés, Partido Socialista y Movimientos Radicales de Izquierda) finalmente llegaron, no sin dificultad, a unirse en la Union de la gauche con el objetivo de desarrollar un ‘programa común’ para la conquista electoral del poder en una perspectiva de ‘transición al socialismo’. Dentro de este marco, al no existir un análisis serio y profundo sobre la especificidad de la dimensión espacial de la dominación capitalista, y casi nada de lo que podría o debería ser un ‘espacio socialista’, esta sería una nueva oportunidad para que Lefebvre se detenga a llenar esta deficiencia teórica. Así pues, en el año 1976, participó en muchos debates dentro y fuera de los partidos de la Unión de la Izquierda. Uno de ellos, en torno…

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La clase media políticamente fragmentada en Ecuador: un pedazo de la izquierda que baila para la derecha

‪Cada día confío más en la honestidad del vicepresidente, en parte gracias a la mediocridad del conjunto de la oposición y su despreciable estrategia manipuladora, pero también, por cómo él y el gobierno han encajado varios ataques. Esta apreciación la lanzo desde una orilla físicamente lejana, por tanto, toma forma de intuición, pero intenta moverse por el sendero más apegado a la verdad.‬

‪A partir de aquí, es de sorprenderse o no, por la ingenuidad de una fracción de clase media, en apariencia traicionada y en realidad manipulada, que ha hecho el juego a la derecha más arrogante del país, sobre todo, en época de campaña.‬ Si esa fracción “izquierdista” (manipulada y resentida) de la clase media, no reacciona –el 19F– por la única izquierda posible, entonces más vale que se plantee ser una alternativa y participe en las próximas elecciones, en vez de ser –como ha sido en los últimos meses– directa o indirectamente, muleta de una derecha latinoamericana que se muestra implacable.

Esta fracción compuesta en buena medida por una burguesía intelectual crítica (pero no autocrítica), se instala en una zona de comfort más amplia: la del “nadie nos representa”. Y aunque sigan siendo una minoría (nada silenciosa, por cierto), su voz se amplifica a través de los medios tradicionales y tecnológicos, que a su vez, buscan imponer una agenda propia, interesada únicamente en reproducir las relaciones y medios de producción neoliberales que los perpetúan.

Dentro de este grupo, incluso los más atentos intelectuales ya no hablan del neoliberalismo, porque saben que está muriendo, y de forma “bien” intencionada, lo están sofisticando, ósea naturalizando, humanizando bajo la sombra de un post-neoliberalismo global, que entre otras cosas, quiere salvar un mundo donde hay pobres y no a los pobres del mundo. Esto implica en último término, ampliar las desigualdades con los más ricos en un sistema capitalista menos salvaje, que trata por todos los medios de mejorar las condiciones materiales de la fracción hegemónica (fácilmente identificable) de esa clase media.

Es de suponer que la fracción de izquierdas (más difusa) no incidirá en los resultados del #19F, aunque francamente no lo sé. De algo estoy más seguro, así lo haga o no, seguirá en el cajón, sub-útil, y peor aún, en el campo ciego del proceso, por mucho o poco que tenga de transformador –a mi parecer, mucho–.

Claramente lo digo, si mi primera intuición falla, el ingenuo habré sido yo, y no ellos, sin que esto desautorice, necesariamente, el resto del análisis.

Las vísperas del #19F

FIFTY-YEARS ON: The Right to the City

andy merrifield

2017 marks the Golden Jubilee of Henri Lefebvre’s Right to the City, his “cry and demand” for a more participatory and democratic city life. It’s a cause both to celebrate and commiserate. But celebration and commiseration have typically been part and parcel of the Left’s dialectic, a dialectic that cuts inside us as people as well as political subjects. For everyone concerned about the fate of our cities, before us now lies a massive expansion of urban life across the planet, an opening up of urban horizons and frontiers, matched by a closing of the political mind, a withering of the established political will.

Ours is an urban society, set to be evermore so during the decades to come; yet political leaders almost everywhere are putting up walls, cowering before provincial smallness rather than embracing cosmopolitan vastness. When Lefebvre long ago spoke of “planetary urbanisation,” he did so because…

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#LeyDePlusvalía Ecuador, no podemos viajar al futuro pero lo estamos estudiando

Más allá del cálculo de arquitectos, urbanistas y profesionales de la construcción, algunos al descubierto en sus cuentas de redes sociales, casi todos calladitos desde el despacho o el aula, ¿cuándo la vivienda dejó de ser el hogar, el lugar de habitar y se convirtió en el espacio de negocio de unos pocos?

avaluadores-intermediarios

Promotores inmobiliarios de vivienda en particular, cámaras de comercio y construcción en general, así como políticos e inversionistas con intereses comunes a los anteriores, desnaturalizan y degradan la “función” de la vivienda. Ellos aseguran que la vivienda para el ecuatoriano promedio es un símbolo de estabilidad y una oportunidad de inversiones, de capitalizar ahorros y de asegurar el futuro y mejores condiciones de vida para la familia. A partir de allí, todas sus tesis de oposición a la nueva Ley de Plusvalía son ideologizadas, interesadas y tecno–lógicas. El espacio abstracto y mercantilizado que defiende esta clase poderosa y minoritaria de la sociedad, y en el que pretenden que vivamos, es su espacio de negocios, mediante el cual, pocos, muy pocos se enriquecen extraordinariamente. Algunos profesionales de la construcción incluso acusan a los hacedores de la Ley de desconocer el fenómeno inmobiliario –quizá hasta tengan razón. Yo me pregunto ¿cuánto debemos esperar para que estos profesionales –probos expertos inmobiliarios– diseñen una ley que regule la gestión de plusvalías? ¡Nunca lo harán! Es evidente que la Ley tendrá como cualquier norma, la posibilidad de perfeccionarse y ajustarse, primero en los debates asamblearios, luego en la práctica y su aplicación diaria.

La Ley permite las ganancias ordinarias y extraordinarias (regulándolas), NO hace ningún efecto para quienes [tienen] que vender su casita (por una vez), también establece una transitoria que segmenta en el tiempo las diferentes opciones de transferencia de los bienes. Tanto como, no debemos dejarnos confundir por quienes controlan el mercado inmobiliario, es fundamental no dejarnos alienar como sociedadLas personas que adquieren una casa, la compran con la ilusión de vivir en ella, de habitarla, de usarla, de disfrutarla y tener una vida privada digna con su familia, o en solitario. Además, no todos pueden comprar una, mucha gente vive de alquiler y estoy seguro que lo hacen buscando exactamente lo mismo, es la naturaleza humana.

En cualquier caso, quienes tengan la intención de hacer un negocio del suelo y su edificación, ¡podrán hacerlo como siempre! Sólo que ahora, el mercado empezará a regularse y parte de su legítima y abultada ganancia será redistribuida nuevamente a la sociedad. En mediano plazo, veremos resultados: esperamos en principio el incremento del acceso a la vivienda de precio justo, razonable, equilibrado; ya no disparado por los efectos de la especulación y externalidades mediadas casi siempre por la magia de los bienes raíces. A largo plazo, apostando por una política pública desde abajo y una democracia directa, será posible facilitar el acceso a la ciudad, el ejercicio real del derecho a la vida urbana (en proceso de transformación)

En efecto, los resultados fruto de la redistribución también permitirán avanzar en la corrección de las desigualdades entre los eternos propietarios de la tierra y los que nunca serán propietarios de nada, porque así es la vida, y no pasa nada… Finalmente, si se consigue que una parte del excedente de capital de los inversionistas ya no vaya directamente al ladrillo, se evitarán crisis inmobiliarias como la que en 2008 azotó al mundo y que se encuentra en proceso de desplazamiento; en contrapeso —para quienes se preocupan tanto por la pérdida de empleos debido a la amenaza de siempre de desinversión privada— es necesario intensificar la promoción, diversificación y financiamiento de construcción publica, pero de alta cualificación. ¡Ese si es un desafío!

Sólo hay un futuro urbano para todos y la Ley abre esa posibilidad. El camino será muy duro.

Objetivo, la Vía Laietana

Conflictividad y realidad urbana en Vía Laietana, Barcelona.

Marea Urbana

José Mansilla, Giuseppe Aricó y Marco Luca Stanchieri. Miembros del Observatori d’Antropologia del Conflicte Urbà (OACU). Número 0.

El próximo septiembre se cumplirán 156 años desde que la Reina Isabel II colocara la primera piedra de unas obras que estaban llamadas a cambiar el presente y el futuro de Barcelona: El Plan Cerdà. Aunque el planeamiento original del ingeniero catalán contemplara, además del famoso Eixample, la apertura de tres vías que atravesaran el centro histórico (sendas prolongaciones de las calles Muntaner y Pau Clarís hasta el puerto y otra avenida, perpendicular a éstas, que pasaría por delante de la Catedral), no fue hasta que el arquitecto y urbanista Àngel Baixeras retomara el proyecto a finales del siglo XIX, que se diseñó y ejecutó al menos una de ellas: la Via Laietana. La apertura de esta avenida no comenzó hasta 1908, ya muerto Baixeras, dándose por acabada pasado, exactamente, medio siglo.

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“SI PENSAMOS EN TÉRMINOS METABÓLICOS, LA CIUDAD NO ES INDEPENDIENTE DE TODAS LAS REDES Y FLUJOS QUE LA SOSTIENEN”: David Harvey.

David Harvey desde el mercado de San Roque, en Quito, Ecuador.

Redacción Lalineadefuego y el Observatorio del Cambio Rural

24 de octubre 2016

‘’La lucha en San Roque tiene que ver con la preservación de la historia cultural de la población indígena, por la defensa de sus formas culturales’’.

David Harvey, no solo es distinguido profesor de Antropología , sino al mismo tiempo probablemente el geógrafo académico marxista más citado del mundo.

Gracias a sus aportes en temas como el derecho a la ciudad y su cercanía a las organizaciones del  Mercado de San Roque, en el contexto de Hábitat III Harvey conversó con OCARU y Lalineadefuego respecto al papel de los mercados populares y la Soberanía Alimentaria en las ciudades.

¿Qué debemos entender cuando nos referimos al Metabolismo Social en las ciudades?

Uno no debe acercarse al tema de la ciudad en términos mecánicos. Tenemos que pensarla orgánicamente. Es necesario verla como algo que está en crecimiento, como algo…

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Algunas preguntas para pasar del ‘default’ neoliberal realmente existente al derecho a la ciudad verdadero

¿Existe un tejido asociativo en su ciudad? Si logra reconocer ese tejido, ¿de qué tipo es: obrero, parroquial, barrial, vecinal o tal vez ciudadano? ¿Cree usted que se han dado las condiciones para su fomento? Dado que estará pensando en alguna organización en particular, ¿considera que ese tipo de organización cuenta con capacidades de articulación, proposición e incidencia en sus propias condiciones de vida?

Quizás ‘eso que hay’ es una desfasada estructura de dirigencia barrial o parroquial, que tiene una sola posibilidad, marcada por el aparato central, como espacio de cooptación y clientelismo electoral. Si es así, ¿qué rol cumple la democracia urbana en la actualidad? ¿Será una forma de dominación primitiva? Por tanto, ¿necesitaremos más y mejor democracia en nuestras ciudades? Claro que si. ¿Y entonces qué acontecimientos tienen que ocurrir para desmantelar una tecnocracia participativa, institucionalizada, ‘ciudadanizada’, inamovible en nuestra cómoda vida urbana?

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Primero, intentar despertar del sueño neoliberal generalizado. Empezando por plantearnos, ¿qué es eso de humanizar, feminizar la política, politizar lo urbano y llevar los conflictos de la ciudad a su traducción y resolución en la vida cotidiana? ¿Desde dónde? A partir de la crítica radical, la autogestión y la política de lo cotidiano. ¿Cómo? Formando ‘bandas de garaje’ con vecinos, preocupados o no, relajosos o no, que quieran desconfigurar la calle, luego la manzana, el barrio, y así sucesivamente. Allí dentro, en el garaje prestado, habrá que intentar comprender: ¿qué, quién o quiénes mandan en la ciudad; qué rol cumplen el actual aparato municipal y la universidad en la cotidianidad, y en otro nivel: el urbanismo, la planificación, la economía o la arquitectura; y por supuesto, qué rol cumplirían todos estos agentes en el curso de los acontecimientos que queremos provocar?

Sólo conformando estratégicamente unas cuantas bandas de garaje que actúen como mecheros, colectivos y ensamblados, podremos ser capaces de encender la luz para desvelar las trampas de la democracia local y proponer su transformación en el horizonte de ‘lo urbano’ (como un todo rural-urbano, sin centro ni periferias), y en el marco de ‘lo cotidiano’ en apego a un nuevo humanismo radical.